
Vergüenza en casa: Venezuela queda eliminada del Sudamericano Sub-20
- Luis omar Torrealba
- 29 ene 2025
- 3 Min. de lectura
La Vinotinto Sub-20 ha firmado uno de sus mayores fracasos en la historia reciente. Siendo anfitriona del Sudamericano Sub-20, con una preparación extensa y un plantel prometedor, el equipo dirigido por Ricardo Valiño quedó eliminado en la fase de grupos tras caer ante Paraguay (1-0).

La eliminación llega antes de disputar la última jornada, con apenas tres puntos en 3 partidos, producto de una única victoria ante Perú, la selección más débil del grupo. Con derrotas frente a Chile y Paraguay, Venezuela desperdició la oportunidad de clasificar al hexagonal final, dejando en evidencia falencias que ya son recurrentes en todas las categorías.
Un equipo sin respuestas en los momentos clave
La historia se repite, más allá del arbitraje cuestionable, la Vinotinto no supo manejar un partido decisivo, con mayor descanso y enfrentando a una Paraguay golpeada anímicamente que había cambiado de entrenador apenas 24 horas antes, Venezuela no tuvo argumentos futbolísticos para sacar adelante el resultado.

Faltó juego colectivo, inteligencia en el último tercio y variantes ofensivas. El equipo se mostró desesperado, lanzando atacantes sin una idea clara de cómo atacar.
El mediocampo fue inexistente, con una preocupante falta de asociaciones y dependencia absoluta de las individualidades de Kervin "Tuti" Andrade, Romero y Leandro Rodríguez.
Valiño y su cuerpo técnico no lograron darle identidad a un equipo con una generación talentosa. Se jugó sin ideas, sin estructura y sin la capacidad de imponerse en momentos determinantes.

Kervin Andrade, ¿La decepción del Sudamericano Sub-20?
Si había un jugador del que se esperaba un rendimiento diferencial en la Vinotinto Sub-20, ese era Kervin "Tuti" Andrade. Con experiencia en el fútbol Brasileño y la etiqueta de líder del equipo, el Volante Ofensivo llegaba como una de las figuras más destacadas del torneo, sin embargo, su desempeño estuvo lejos de las expectativas.
En un equipo sin ideas y con serios problemas para generar juego, Andrade nunca asumió el rol que se le exigía. No logró marcar diferencias en los momentos clave, lució errático con la pelota y no tuvo el peso que se esperaba en la construcción ofensiva.

En algunos tramos del torneo intentó hacer más de lo que realmente podía, perdiendo claridad y afectando la fluidez del equipo.
No se trata de cargarle toda la responsabilidad, porque claramente otros jugadores también estuvieron por debajo del nivel esperado. Pero Andrade era la gran figura, el jugador llamado a liderar el equipo en los momentos complicados, y no cumplió. Su torneo pasó desapercibido cuando debía ser el futbolista determinante de la selección.
Samuel Aspajo, la gran aparición de la Vinotinto Sub-20

Más allá del fracaso colectivo, hay que destacar el rendimiento de Samuel Aspajo, el guardameta de la selección, quien dejó una de las actuaciones más sólidas del torneo para Venezuela.
A pesar de las derrotas, Aspajo evitó goleadas escandalosas, especialmente en el partido ante Chile, donde tuvo intervenciones clave para mantener al equipo en la pelea. Mostró seguridad bajo los tres palos, reflejos impresionantes y un carácter que lo proyecta como un arquero a seguir en los próximos años.

Aún tiene aspectos por mejorar, como el juego con los pies y algunas salidas, pero con trabajo y continuidad puede convertirse en un nombre importante para el futuro del arco vinotinto. En medio de un torneo decepcionante para la Sub-20, Aspajo fue una de las pocas luces en el camino.
¿Y ahora qué?
Con la eliminación, Venezuela pierde una de las tres oportunidades mundialistas del ciclo. Ahora, las esperanzas recaen en la Sub-17 y la selección mayor, sin embargo, este golpe deja un sabor amargo y pone en duda la continuidad de Ricardo Valiño al mando de las selecciones juveniles.
El crédito se ha agotado, este proyecto prometía un avance significativo en la Vinotinto, pero el retroceso ha sido evidente. El fútbol venezolano sigue sin tener una claridad de juego, sin aprender a jugar los partidos decisivos, y la falta de evolución es alarmante.

Un papelón en casa, un retroceso vergonzoso y un fracaso absoluto, el Sudamericano Sub-20 dejó al descubierto las mismas carencias de siempre.








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