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Triunfo con sabor amargo y una eliminación que deja cicatrices

La Vinotinto Sub-20 cerró su participación en el Sudamericano con una victoria por la mínima sobre Uruguay, gracias a un gol de penal de Kervin "Tuti" Andrade. A pesar del triunfo, el equipo dirigido por Ricardo Valiño quedó eliminado en fase de grupos, un desenlace doloroso que expone las carencias del proceso y deja muchas preguntas sobre el futuro del fútbol juvenil Venezolano.



Venezuela impone su ritmo en el primer tiempo


Desde el pitazo inicial, Venezuela mostró una postura ofensiva, con Sebastián Castillo siendo clave en los movimientos de ataque, generando espacios con diagonales y presión constante. En los primeros minutos, Nicola Profeta tuvo un cabezazo que pasó cerca, y Kervin Andrade protagonizó una jugada de media vuelta que dejó a Duarte con opción de remate, aunque su disparo careció de potencia.


La Vinotinto llegó a marcar al minuto 12 con un gran cabezazo de Castillo tras un balón parado de Andrade, pero la anotación fue anulada por fuera de juego. Sin embargo, Venezuela mantenía el control del partido, con presión alta e incomodando a la defensa uruguaya. Jugadores como Daniele Quieto y Profeta destacaron en la movilidad y generación de juego, complicando a los charrúas en la circulación del balón.


La insistencia da frutos


Con el paso de los minutos, Venezuela siguió generando ocasiones. Un centro preciso de Luis Balbo al 24’ terminó con un remate de Castillo que pasó muy cerca del arco uruguayo. Balbo, aunque realizó menos desdobles que Alessandro Milani, se mostró seguro en la marca y en el achique defensivo.



Uruguay, ya clasificado a la siguiente ronda, intentó reaccionar con algunos remates lejanos, pero la Vinotinto mantuvo su intensidad. Al cierre del partido, un penal a favor de Venezuela, tras una mano dentro del área, permitió que Andrade marcara el 1-0 definitivo. Su celebración entre lágrimas reflejaba el sentimiento de un equipo que, pese al esfuerzo, quedó eliminado por el criterio de enfrentamiento directo.


Tabla de Clasificación y eliminación dolorosa


El Grupo A finalizó con Uruguay (9 puntos, +8) y Paraguay (9 puntos, -3) avanzando de ronda junto a Chile (6 puntos, 0), mientras que Venezuela, con los mismos puntos (6) y una mejor diferencia de gol (+3), quedó fuera por haber perdido 1-2 ante la selección chilena. Perú cerró el grupo sin puntos.



El balance deja una sensación de frustración para la Vinotinto, que venció al vigente campeón mundial Sub-20, pero no logró el objetivo de avanzar.


Jugadores destacados y futuro inmediato


A pesar de la eliminación, varios jugadores dejaron una buena impresión y deberían ser seguidos de cerca por el cuerpo técnico de la selección absoluta. Daniele Quieto mostró gran capacidad para zafarse de las marcas y tomar decisiones acertadas en el pase. Nicola Profeta, Yiandro Raap y Alessandro Milani también exhibieron cualidades destacables, con la ventaja de que, salvo Profeta, todos se están formando en el fútbol europeo.



Uno de los momentos más emotivos del partido lo protagonizó Yiandro Raap, quien, al finalizar el encuentro, saludó a la grada y besó el escudo vinotinto. Nacido en Países Bajos, pero con sangre venezolana, dejó en claro su compromiso con la selección nacional.


Un cuerpo técnico sin respuestas y un proceso en crisis


Más allá del triunfo ante Uruguay, el fracaso de la Vinotinto Sub-20 en este Sudamericano es innegable. Siendo anfitriona del torneo, la selección no logró trascender la fase de grupos, lo que evidencia serias deficiencias en el planteamiento y dirección del equipo.


El cuerpo técnico de Ricardo Valiño queda en entredicho. Su gestión ha aportado poco y nada en el desarrollo de esta generación de futbolistas, dejando dudas sobre su continuidad. La Federación Venezolana de Fútbol (FVF) tiene la responsabilidad de evaluar su desempeño y tomar decisiones que favorezcan el crecimiento del fútbol juvenil en el país.



El golpe de esta eliminación es fuerte y obliga a replantear el camino. Hay talento, hay jugadores con proyección, pero sin un trabajo serio desde las bases, la historia se repetirá. El fútbol venezolano necesita más que esfuerzo y garra: necesita dirección, planificación y un cuerpo técnico a la altura de las exigencias.

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