A batazo limpio: Venezuela sacude el clásico y mira de frente a Dominicana
- Rober Hernandez
- hace 2 días
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La selección de Venezuela ha arrancado el Clásico mundial de Béisbol 2026 como una verdadera tormenta ofensiva, dejando claro que este equipo no vino a participar: vino a imponer respeto. Dos victorias contundentes —6-2 ante la selección del reino de los Países Bajos y 11-3 frente a la selección de Israel han convertido a la novena dirigida por Omar López en una de las sensaciones del torneo. No se trata solo de ganar; Venezuela está dominando, golpeando con autoridad y enviando un mensaje claro al resto del campeonato: el talento venezolano está encendido.
Sanoja, el bateador inesperado.
El primer golpe lo dio el joven Javier Sanoja, jugador que a primera vista sería suplente y que gracias a una pequeña lesión de Jackson Chourio debutó frente a Países Bajos conectó un jonrón que encendió la chispa ofensiva del equipo. Su energía contagiosa ha sido tal que el propio López lo bautizó como “Súper Mario”, una metáfora perfecta para describir a un jugador que parece saltar obstáculos y aparecer en los momentos clave. Ese cuadrangular fue una declaración temprana de que esta Venezuela mezcla juventud atrevida con experiencia probada.
Luis Arráez modo “Show-time”.
Pero si alguien ha convertido el torneo en su escenario personal, ese es Luis Arráez. Ante Israel protagonizó una actuación que roza lo cinematográfico: se fue de 5-4 con dos jonrones, dos dobles y cinco carreras impulsadas, desatando una ofensiva que terminó en un aplastante 11-3. Lo de Arráez no fue simplemente un gran juego; fue un espectáculo de bateo puro, una exhibición que dejó claro por qué es uno de los bateadores más temidos del béisbol actual a pesar de no tener el salario que merece en las mayores. Cuando “La Regadera” entra en ritmo, el lineup venezolano se transforma en una maquinaria imparable.
Eugenio Suárez, fuerza y determinación.
A esa fiesta ofensiva también se sumó Eugenio Suárez, quien castigó el pitcheo israelí con un cuadrangular que ayudó a abrir el marcador y a establecer el tono dominante desde temprano. Con figuras como Suárez, Arráez y una alineación repleta de talento de Grandes Ligas, Venezuela no solo gana: intimida. Cada inning parece una amenaza constante para cualquier rival que se atreva a subir al montículo.
Lo que viene en el “clásico”.
Ahora el calendario trae nuevos retos. Este lunes a las 7:00 p.m., Venezuela se medirá ante la selección de Nicaragua en un partido donde nuestras estrellas del diamante buscarán seguir consolidando su dominio en el grupo. Pero todos saben que la verdadera cita marcada en rojo es el miércoles 11, cuando se enfrenten a la poderosa selección de República Dominicana en el que ya se perfila como el duelo más esperado de toda la primera ronda del Clásico Mundial.
Porque cuando Venezuela y Dominicana se encuentran en un diamante, no es solo un juego: es una batalla de orgullo, talento caribeño y pasión beisbolera. Y viendo cómo está jugando esta Venezuela, la pregunta ya no es si puede competir con cualquiera, sino quién será capaz de detenerla.




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